miércoles, 7 de junio de 2017
miércoles, 31 de mayo de 2017
lunes, 29 de mayo de 2017
Mi hijo 212
Gracias a a su desbordante vitalidad, todavía a sus 96 años de edad mi mujer no sólo me
soporta a mí en su casa, sino que ha podido alumbrar, en medio de la
indiferencia general y el sarcasmo desesperado de los científicos más
escépticos, a nuestro retoño doscientos doceavo,
que es en estos momentos su predilecto, y también el mío: un bebé
inaguantable con el cuerpo esculpido desde su mismo nacimiento como el de un
culturista de élite, contra el que nada puede hacerse cuando se enfada, salvo
llevarlo al gimnasio (lo que en cierto modo me llena de orgullo)... Y también se enfada a menudo porque el
gimnasio al que lo llevamos parece demasiado
limitado en cuanto a aparatos respecto de sus más que flexibles
ambiciones, además de que prefiere
ingerir allí, mientras practica, enormes tazones de leche en polvo supervitaminada, antes de querer volver a casa a tomar directamente del tradicional maná
previsto por la naturaleza en forma de ubre
(lo que por otro lado agradezco): como si él supiera de manera innata,
sin pensamiento articulado ni palabras aún, que sus músculos de atleta precoz crecerán como piedras hasta formar
montañas sólo a base de ejercicio, de luchar por mantener el
dolor propio a la distancia conveniente para poder controlarlo, para poder convertirlo en paquetes de energía manejables (lo
cual me llena de asombro)... Quiero considerar
que no es de milagro ni de
engendro monstruoso de lo que hay que hablar a partir de aquí, a propósito
de este alumbramiento extraordinario, tan curioso, sino de la tendencia de la materia vital a transformarse, sólo por
el instinto de conservación y el juego creativo de la supervivencia, en espíritu,
ideas, sueños imposibles, hasta espectáculo y circunferencia de plenitud
perfecta, ya que sus músculos se
transfiguran en “algo más”, en efecto, y en verdad parecen más imponentes
bajo el brillo de esas inocentes lágrimas... ¿No os enternece? ¡Pues no nos
déis la enhorabuena a nosotros, los carísimos padres! ¡Se nos parece tan
poco!...: ¡Invitada estás, querida Humanidad, a admirar
(o envidiar, según la calidad moral de cada cual) cómo refulge espontáneamente en nuestro bebé
maravilloso, de manera integral, todo lo mejor de nuestra existencia, sin
absolutamente nada de lo malo, atesorado por nosotros con tanta astucia,
paciencia y celo a lo largo de tantos dispersos años!... ¿No sabíais que el
amor verdadero es el gran desafío y el mayor de los provocadores?… ¡Esta sí que es una sorpresa para envolver con lazos de regalo universal de color de rosa! !¡Mi hijo
212 ya está AQUÍ, a su tierna edad, preparado para EL MUNDO!... ¿Y vosotros?
¿Estáis preparados PARA ÉL?
viernes, 26 de mayo de 2017
jueves, 18 de mayo de 2017
martes, 16 de mayo de 2017
jueves, 11 de mayo de 2017
¿Bomberos Apaga-Estrellas?...
¿Bomberos
Apaga-Estrellas? / ¿Relojeros de la Condición Humana?: ¡¡¡¡¡¡ADIÓS!!!!!!!:
Adiós
Programadores de la Obsolescencia Cotidiana, adoradores de la High-Frequency Trading
y del shitstorming…:
Aquí ya no
queda coca, prozac, clonazepan ni benzodiozepina…: Y el subidón de
adrenalina producido por la supuesta
superioridad creativa de la maldad sobre las fuerzas positivas (así como el
glamour del MIEDO con sus cientos de millones de adictos a las trastornos
bélicos obsesivo-compulsivos internacionales,
que alimenta la desdentada Maquinaria de Aceleración Universal promovida por
el Hemisferio Marciano del Cerebro), ¡también tiene los días contados! Es así,
todos lo sabemos pero ¿quién se se atreve a empezar con la cuenta?...
¡Desde luego yo no!: ¡Adiós!
P.D.¿O es que se PARALIZA acaso con un simple palo y un gesto de impotencia
la Rueda de esa Maquinaria?: Se
precisa primero DESCONECTAR manualmente EL CUERPO DE ELLA, APAGANDO
EL PROPIO ESPÍRITU. (Y se reza en medio de esa oscuridad que inevitablemente sobreviene, se
reza y se reza, y finalmente se reza una vez más, a La Vida, el poder de
conservarla en el entretanto prometiéndole compensarla luego con alguna
aportación singular propia, en la creencia de restaurar desde cero, o en el
caso contrario de poder crear, siquiera en el margen, una unidad mejor o
simplemente ajena a ELLA. / Sin embargo, desconectarse de ESTA MAQUINARIA sin
perecer en el intento, constituye tan sólo una proeza individual, de ningún
modo la DETENCIÓN de la misma, y mucho menos su ANIQUILACIÓN. Sólo si cunde el ejemplo... En cualquier caso nunca se insistirá demasiado sobre este punto: La desconexión por sí misma no garantiza nada, ni siquiera en el improbable caso de sobrevivir a ella.
Para el que de todos modos quiera arriesgarse en el intento, aquí va un esquema, en clave de Sol Sostenido, del P R O G
R A M A D E A P O Y O E N C U R S O :
-10º) Segunda Introducción
de Resucitación con Taxi-Paragüas de felinos
huérfanos ahogados (así como de cualquier otra mascota, sea ropa o planta), seguido del Sexto CURSO DE SIMULACROS DE Filosofía
Policial a domicilio, QUE SE REALIZARÁ A PROPÓSITO EN la Escuela de MAESTROS INTERRUPTORES de BIENA.
Estos mismos maestros –a la vez
policías y filósofos-, alertarán a continuación sobre las oportunidades y los
peligros de: 13º) El famoso servicio de Tele-Mamadas domésticas S.C.F.T.:
Sabemos. Cómo. Fabricar un. Tesoro.: Shhhhhhhhhhhh.
En 5ºlugar se aprenderá de manera
autodidacta a PONER A LA VENTA EL DEPARTAMENTO DE VENTAS propio, por medio de
una LIBERACIÓN Fiscal Fraccionaria (Esta sí está ¡GA-RAN-TI-ZA-DA!). / La expropiación de recuerdos inapropiados
o dependientes de una identidad incierta que estén todavía enganchados a la penúltima
actualización, SÓLO SERÁ EFECTIVA en la última, en la medida en que el sujeto en cuestión padezca la última recaída maquinal
de autoalienación pasajera:
Y
PARA TERMINAR se escuchará de principio a fin, con una emoción creciente
totalmente espontánea, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡el esperadísimo CONCIERTO DE MÚSICA PARA
SORDOS INTERPRETADA POR LA EXCLUSIVA ORQUESTA REAL DE ESFÍNTERES TERMINALES y
ESTÓMAGOS VACÍOS de un millón de deshauciados de todo el mundo, auspiciados solemnemente para la ocasión con
PSICOFONÍAS del CORO DE LENGUAS TARTAMUDAS de otro millón de traumatizados
especiales, desplazados a causa de
guerras y otras rayaduras psicópatas!!!!!!!!!!!( dirigido en especial a los hijos que hayan dilapidado sin escrúpulos
una herencia familar o de custodia sagrada compartida, que la estén dilapidando
en estos momentos o a punto de empezar a dilapidar; y por supuesto a las afortunadas familias de los mismos) :
Abierto hasta desbordar de alegría el
aforo.
lunes, 24 de abril de 2017
miércoles, 19 de abril de 2017
sábado, 15 de abril de 2017
lunes, 10 de abril de 2017
LA PLANTA
La planta había sido trasladada –no se sabe
todavía con qué intención, o si la hubo- a un tiesto demasiado apretado como
para que pudiera crecer sanamente en él, o simplemente para que pudiera
extender y afianzarse con una mínima seguridad sobre sus raíces; así que,
buscando compensación, ella concentró
toda su fantasía, vigor y orgullo en las partes más altas, las hojas.
El
resultado era una anomalía de lo más llamativa, pues las hojas (fascinantes por
su color y formas caprichosas –algunas de las cuales parecían emular, con sus
enrevesadas estructuras capilares, brazos y manos de hombre- pero con un
espesor y una longitud desproporcionadas) la condenaban a doblegarse contra sí
misma y a llevar una vida a ras del suelo, como hierba, enredadera o planta trepadora, en lugar de
encontrar soporte al impulso de su natural vida aérea,
y alcanzar por sí misma la luz en su altura predeterminada, en el caso de
que consideremos que existe para cada
planta una altura predeterminada y una tendencia natural hacia ella.
El tallo, curvado sobre el borde del tiesto,
desparramaba sus hojas en todas direcciones fuera de él, dejando sin
protección (a la intemperie) el delgado piso de tierra que cubría sus raíces.
Lo cual hacía a la planta especialmente vulnerable en su proceso de expansión,
pues invitaba así sin pretenderlo a sus indeseados vecinos parasitarios. Como no podía generar con elevación su necesaria
zona de sombra, esa pizca de tierra que le sirviera de apoyo en sus primeros
momentos no tardó en volverse también enemiga, una prisión demasiado escueta
para sus partes profundas, las más exploradoras. / En el punto álgido de su desesperación estas
empezaron a agonizar en busca de la superficie… Y así la planta hizo crecer
dentro de sí la necesidad inconcebible, pero comprensiva, de ponerse a andar y
de trepar por las paredes de alrededor, de colgarse en cualquier asidero
posible de la ventana próxima o del techo.
Por ello
no es de extrañar (es un hecho sin duda tan fabuloso como sorprendente pero en
modo alguno inexplicable) que en cierto punto, ella consiguiera
transformar la fibra mimética de su cuerpo en una articulación suficientemente
coherente como para ponerse de pie sobre el tiesto, todavía dentro del tiesto,
si bien con torpeza y haciendo un ridículo movimiento autogiratorio para darse
impulso cabría decir sin exagerar que con la misma dignidad, o incluso mayor
por inesperada, que la natural de un animal o de un hombre, sobre todo si tenemos
en cuenta para nuestra consideración la supuesta historia atávica de sus
orígenes…
De
cualquier modo, ¿de qué le sirvió semejante “heroísmo”?... Su dueño, observador
hasta entonces aparentemente indiferente a su proceso, lo interrumpió de un
manotazo con una cólera imprevista, justo antes de que se le endurecieran las
uñas (o algo parecido a “uñas”, se vió
claramente que le faltaba muy poco) y pudiera desembarazarse por sí sola del
tiesto... ¿Por qué saltó desde la penumbra de su mecedora así de golpe, para
obligarla a volar aceleradamente ventana abajo, hacia la calle?, ¿la ayudaba o la
conducía así a mayores peligros?... ¿qué había pretendido con ese gesto su
“dueño”?... ¿es que ya “no” lo era?:
¿había aprendido a “cuidarse por sí misma” y ya no le necesitaba?
Desde el suelo empedrado de la calle, algo que
reía entre los pedazos de tan inesperada liberación empezó a revelarle este
tipo de preguntas, y observó el mundo por primera vez, con recién
nacidos ojos, cómo el que había sido su “dueño” se aferraba con ambas manos
(igual que ella se aferraba con sus hojas, cuando era sólo una planta, a los
bordes de su tiesto), al marco de la ventana por la que acababa de arrojarla,
mientras todo rugía a través de él y en
derredor, y cómo estiraba hacia ella su
cuello corto trenzado de finísimos pliegues y arrugas, como si la buscara a
ella con su mirada... Pero por mucho
que se esforzara no podía verla porque la planta ya no era sólo una planta, y
por tanto como tal ella ya no existía,
se había ido de allí o se había transformado efectivamente en “otra
cosa”.
Evidentemente el que había sido su dueño ya
era muy viejo para cuidarla y no se sentía su dueño, eso le parecía a ella, no es que no
pudiera reconocer por miopía o ceguera los contornos de la existencia que
realmente llevaba, en el concreto contexto de su realidad de todos los días: o
bien se reflejaba a sí mismo mejor en “la nada”, en el “salto al vacío” que en ningún otro
espejo. Lo cual a ella le convenía. ¿Qué
o quién sino el Sol en persona podría
ahora detenerla?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









